martes, 7 de marzo de 2017

La aviación militar mexicana en la Rebelión Escobarista. PARTE 2

Una vez Torreón había sido asegurado, el general Calles organizó sus fuerzas en varias columnas: la de Torreón se dirigió al norte a través de la ruta del ferrocarril a Cd. Juárez, bajo el mando del General Almazán; la segunda salió de Guadalajara a Mazatlán y Sonora al mando del general Lázaro Cárdenas, mientras que la tercera era la división de Cedillo que desde San Pedrito (hoy Guadalajara) Jalisco, llevaba tiempo combatiendo a los Cristeros
La unidad aérea se dividió para asistir a las diferentes columnas, quedando dividida también en tres Escuadrillas: Primera, Segunda y Cuarta. 

La Primera Escuadrilla quedó al mando de Roberto Fierro, llevaba el grueso de la flota apoyando la columna de Almazán, y volaba de Torreón para acosar a los rebeldes en retirada, se conformó por los 6 Corsarios, un Waco 10, un Travel Air 600 y un Stinson.  

La Segunda Escuadrilla estaba al mando de Pablo Sidar, con 3 nuevos Corsarios, un Bristol Boarhound y un Stinson SM-1. Se unió a la División de Lázaro Cárdenas, que iba de Guadalajara a Sonora.
Stimson SM-1 de la Fuerza Aerea Mexicana

A la izquierda Cap. Pablo Sidar y Plutarco Elias Calles
La Cuarta Escuadrilla estaba al mando del Cap. Manuel Zayas y se fue con las tropas de Saturnino Cedillo para hostigar a los Cristeros, cuenta con 2 Bristol F.2B, un Waco 10 y un Stearman C-3B.
Bristol F.2B
Mientras tanto, la Tercera Escuadrilla siguió operando como una unidad aparte en Baja California y Sonora, la comandaba Agustín González Castrejón, la Escuadrilla contaba con un Bristol Boarhound pilotado por Alfonso Cruz Rivera, y los Stearman C-3B.

En cuanto hace a la Primera Escuadrilla y la campaña en el norte, contribuyeron a la liberación de Escalón, Chihuahua, donde los escobaristas protegían una fuente de agua para las tropas y sus animales. Los vuelos federales de ataque y reconocimiento fueron fundamentales para que los rebeldes se retiraran a Corralitos, Rellano y finalmente Jiménez, donde los pilotos de la FAM encontrarían un avión rebelde, trataron de enfrentarlo pero el aparato huyó, no se ha podido establecer el modelo e identidad de la aeronave.

El 23 de marzo, en la columna de Guadalajara, se reporta la muerte del Tte. P.A. Alfonso Ceballos, herido al atacar las fuerzas que se enfrentaban al grupo de Lázaro Cárdenas, y falleció al no poder aterrizar su avión debido a sus heridas.

El Capitán. Luis Farrell estuvo bombardeando líneas de telégrafos, puentes, locomotoras y la vía férrea de Jiménez para cortar la huida del enemigo y finalmente, el 25 de marzo, atacó el centro de operaciones en las ciudades de Escalón y Jiménez, cuando fuego de ametralladora le hirió de bala en las dos piernas al efectuar una pasada a baja altura en un avión Waco. Ismael Aduna estaba en el asiento delantero con bombas y granadas de mano en una bolsa, ya que el avión no tenía portabombas en este momento. Se le da por muerto en la prensa, si bien sobrevivió al conflicto.

El 26 de marzo, un vetusto Standard J-1, matriculado NX-1307, del lado rebelde y pilotado por Dennis Taylor, fue derribado y destruido en Mazatlán durante un combate aire-aire por un Corsair al mando del Tte. P.A. Jorge Llerena, cerca de Mazatlán, y pasa a la historia como el primer piloto mexicano en derribar a un enemigo en el aire. Es probable que el J-1, habilitado como fumigador, ya estuviera en México legalmente antes de ser robado por los escobaristas.

El 29 de marzo los rebeldes escobaristas al mando del piloto Phillip Mohun compraron un Alexander Eaglerock A-1, con matrícula 7490, a G.W. Brophy, dueño de la Alexander Eaglerock. Este avión en realidad había volado desde Phoenix a El Paso el 29 de marzo y Mohun luego voló la aeronave a Juárez, donde se dañó, si bien se logró conseguir otra hélice y rueda izquierda al día siguiente. Días después Mohun voló la aeronave a Jiménez y la entregó a Escobar.

El día 30 los rebeldes aseguran haber derribado un avión federal en Ciudad Juárez, y que ya llevan cuatro. No obstante no hay reportes de bajas en las fuerzas armadas.
También durante los ataques a Jiménez uno de los Corsarios recibió fuego desde tierra y tuvo que hacer un aterrizaje forzoso a unos ocho km al oeste de la ciudad, lo pilotaba el Coronel Roberto Fierro y el Tte. Ignacio Valle Vargas como observador. Phil Mohun en sus memorias intenta acreditarse el “derribo” del avión.
El aparato fue capturado por las tropas escobaristas, no sin que antes Fierro y Valle le quitaran el armamento al avión. Éste se convirtió rápidamente en la 'estrella' de la fuerza aérea rebelde, aunque solo voló unas pocas veces durante la batalla de Jiménez (30 de marzo al 3 de abril), y fue tocado varias veces por el fuego de tierra. 

La batalla de Jiménez se saldó con una victoria de las fuerzas federales, la aviación jugó un papel determinante localizando y bombardeando posiciones enemigas. Escobar huiría a Camargo, luego a Chihuahua y finalmente alcanzaría Ciudad Juárez tras viajar en uno de sus aviones, el 8 de abril. Allí confiscó todos los taxis de la ciudad y se los llevó en tren rumbo a Sonora.
Ese mismo día los pilotos de la SCOP Antonio Cárdenas y Arturo Jiménez escaparon con sus SM-1 hacia Fort Bliss, Texas, y entregaron sus aviones al gobierno mexicano. Se integrarían en la Tercera Escuadrilla.
Se informó que el Alexander Eaglerock A-1 rebelde fue dañado "en acción" en torno a Jiménez y fue retirado de la ciudad en un coche de ferrocarril, junto con un Thunderbird W-14 que “desapareció” de EE.UU. y terminó en el lado escobarista, además también se evacuó el Corsario capturado.  Las 3 aeronaves dañadas llegaron a Cd. Juárez el 10 de abril, desde donde el W-14 y el A-1 fueron internados a El Paso pues fueron vendidos como compensación a un tal Vincent Andreas, que suministraba carbón a los escobaristas.
Alexander Eaglerock A1 en reparacion
Alexander Eaglerock A1 y Thunderbird W14 en El Paso, Tx
En cuanto al Corsario federal capturado, un mecánico de El Paso llamado Al Coenan fue “contratado” para reparar la aeronave. Los federales alcanzaron Ciudad Juárez y rebeldes tenían que partir de inmediato a Casas Grandes, Chih., se llevaron a Coenan con ellos, reparó el Corsario en ruta y, al llegar fue finalmente puesto en libertad.
Los pilotos escobaristas Polk y Russell Stanley trataron de despegar con la aeronave capturada, pero la maniobra quemó las válvulas del motor. Polk enfurecido bajó y le descargó la pistola al avión, una de las balas pegó en el tanque de combustible y el avión se incendió sin remedio. La fuerza aérea escobarista quedaba prácticamente diezmada en el teatro norte, en tanto que las restantes fuerzas rebeldes y su líder Escobar se retiraron a Agua Prieta, donde la rebelión aún tenía vida.

FIN DEL JUEGO
Douglas O2C
En el escenario del noroeste la Segunda Escuadrilla al mando de Pablo Sidar arrancó operaciones el 29 de marzo, y bombardeó la estación de ferrocarril de Hermosillo, entre las bajas se cuentan muchos civiles, incluyendo el naranjero yugoslavo George Rafaelovich. El 3 de abril la Tercera Escuadrilla consigue dos viejos Douglas O-2C, veteranos de la rebelión Yaqui, con los que empiezan a bombardear Naco, Sonora, al día siguiente un Stearman C-3B cae en llamas, luego de bombardear concentraciones rebeldes al sur de la población, con la pérdida de ambos tripulantes: Capitán Juan Gutiérrez y Tte. Jesus Gaona. El avión recibió fuego desde tierra. Una tregua temporal se estableció para rendir homenaje a los caídos. Los pilotos del Yankee Doodle Squadron también se anotaron algunos éxitos en Naco, el dia 31 bombardearon exitosamente las trincheras federales matando a 2 soldados.
Los pilotos Gaona y Gutierrez, fallecidos en acciòn, ambos con googles. Los acompaña a la derecha en Mayor Andrews y en medio el Tte. Enrique Velasco, quien en 1942 participó en los ataques a submarinos alemanes en el Golfo de México
Del 2 al 6 de abril ocurre uno de los hechos más curiosos, pues la ciudad de Naco, pero no de Sonora, sino de Arizona, es bombardeada desde el aire por Patrick Murphy, un irlandés bebedor, que decide ayudar a los rebeldes, o bien es contratado por éstos, atacó desde su avión con bombas caseras, su estado de embriaguez le hace confundir las ciudades, separadas apenas por la frontera, y mucha de la metralla hiere a los estadounidenses que se juntaban para ver los combates, además algunas bombas caen en suelo norteamericano dañando oficinas y un vehículo del Ejército Mexicano estacionado allí. Esta era la primera vez que Estados Unidos era bombardeado por un enemigo técnicamente extranjero. El ebrio Murphy fue derribado por la artillería federal pero consiguió escapar al lado estadounidense, no se presentaron cargos en su contra.
Como resultado de esta acción, el gobierno estadounidense informa que los pilotos de ese país que ayuden a los rebeldes escobaristas no tendrán derecho a hacer ninguna reclamación al gobierno mexicano por daños o servicios. Mientras tanto los bombardeos federales a Naco, pero del lado mexicano, continúan a cargo de los pilotos de la Tercera Escuadrilla: Agustín González Castrejón, Alfonso Cruz Rivera y Martin del Campo, pues en Naco estaba el cuartel de Fausto Topete. Los rebeldes también bombardean Naco para ralentizar el avance de los federales.

El 6 de abril otro hecho extraño aconteció en Naco, cuando los escobaristas organizaron un grupo de Yaquis, que cabalgaron en fila india tocando sus tambores, detrás de un par de tractores Caterpillar con blindaje artesanal, e intentaron hacer pasar sus caballos a través del alambre de púas de las trincheras, hubo apoyo aéreo por parte de los pilotos mercenarios del Yankee Doodle Squadron. No obstante, la absurda carga de indígenas y tractores no funcionó al sucumbir al fuego de las ametralladoras. 
Tractores convertidos en vehiculos acorazados
Naco cayó en manos de las fuerzas federales ese mismo día y supuso la segunda gran derrota de la rebelión. Durante la batalla los aviones rebeldes arrojaron unas 100 bombas caseras con penosa puntería, y un avión fue obligado a hacer un aterrizaje forzoso al recibir 26 impactos de bala.
El día 9 de abril empiezan a llegar a México los primeros de 15 nuevos aviones Douglas O-2M, más ligeros y con mejores prestaciones. Dos fueron enviados con la Tercera Escuadrilla a Baja California. Un tercer O-2M va con las fuerzas de Saturnino Cedillo.
Douglas O2M
Otro incidente fronterizo ocurrió el 11 de abril, cuando una treintena de mexicanos rebeldes huyendo desde Jimenez, se establecieron en la frontera entre Chihuahua y Texas, cruzaron y obligaron a Elmo Johnson, dueño de la propiedad del lado norteamericano, a venderles alimentos y tabaco, luego trataron de robarle el ganado durante una segunda visita, Johnson les disparó y ahuyentó a los mexicanos. Al día siguiente el periodista W.D. Smithers fue a cubrir la historia e inició gestiones para que el US Army estableciera una base aérea en el sitio debido a su posición estratégica para vigilar la frontera con México, la base, conocida como Johnson’s Ranch Airfireld, fue concluida en julio de ese año.
De Havilland DH.4 norteamericano en Johnson's Ranch
Para el 15 de abril los bombardeos alcanzaron Agua Prieta, dos pilotos, Art Smith y Tommy Carter, salieron en persecución de los aviones federales, infructuosamente. Al aterrizar impactan sus aeronaves contra una alambrada de púas y quedan inservibles, ambos sobrevivieron. El Mayor Rayma L. Andrews estuvo bombardeando la zona y reporta haber destruido en tierra un Alexander Eaglerock A-3 que acababa de ser entregado a los sublevados.
La Tercera Escuadrilla continuó sus ataques contra posiciones escobaristas en Nogales, Sonora, El General Francisco R. Manzo, quien comandaba la posición, huyó a principios de abril. El día 18 cuatro bombas fueron lanzadas sobre unas trincheras, luego el 19 de abril fueron dos aviones con bombas y un tercero con panfletos, el día 20 nuevamente se arrojó propaganda, esta vez advirtiendo a los civiles de un inminente asalto por tierra, el cual se saldaría en otra victoria federal. Escobar abandona el país y se interna en Estados Unidos.
Aeroneaves de la Tercera Escuadrilla: (1) Stearman C3B, (2) Travel Air, (3) Douglas O2-M
El 25 y 27 de abril la Segunda Escuadrilla bombardea la recientemente renombrada Ciudad Obregón, antes Cajeme, una de las bombas federales afecta el edificio del Consulado Norteamericano, otras más hacen blanco en la calle y otra golpea a una agencia automotriz, sin explotar. Los aviones atacan los trenes rebeldes, pero éstos maniobran hacia adelante y hacia atrás esquivando las bombas.
Agencia Ford en Cajeme, bombardeada por las fuerzas federales
Todavía el 3 de mayo los ya vencidos escobaristas intentaron hacer algunos movimientos: le compraron un par de aviones a Harold English, y Otis Williams, de Amarillo, Texas. Uno de ellos era un Wright J-5AB Whirlwind, matrícula 5434. Este avión se estrelló e incendió cuando voló en la ladera de una montaña en México. El otro era un Ryan B-1 Brougham, matrícula C-6651, que fue entregado en el aeródromo Lima Alta en Chihuahua por English, acompañado por su mecánico, Emmet Myers. José Gonzalo Escobar les ofreció 250 pesos por día a cada uno si se quedaban a volar la aeronave para la causa rebelde, pero cuando los estadounidenses pidieron más dinero, Escobar retiró la oferta, el dinero ya no abundaba. Aparentemente este segundo avión fue derribado en Jiménez y fue regresado a El Paso, pero es probable que su piloto, Floyd Keadle, se hubiera inventado la historia del derribo para robar el avión.

EPILOGO
tropas escobaristas
La rebelión escobarista fracasó y terminó en junio de ese año. Su líder, José Gonzalo Escobar, se exilió en Estados Unidos y luego Canadá. La presidencia de Portes Gil supuso el comienzo del Maximato, turbio periodo en la historia mexicana donde Plutarco Elías Calles ostentó el poder hasta que Lázaro Cárdenas le exilió del país. Al parecer, aunque Cristeros y Escobaristas sostuvieron pláticas para aliarse contra el gobierno, éstas no llegaron a buen término, ni siquiera por el hecho de que el Plan de Hermosillo proponía suprimir la odiada Ley de Cultos emitida por Calles.

Es poco conocido el destino de varias de las aeronaves sobrevivientes de la fuerza aérea escobarista, algunas regresaron a Estados Unidos, mientras que muchas fueron destruidas. El FC.2 que había sido capturado en San Blas fue encontrado destruido en Mazatlán. El Curtiss Oriole de Edward Koehler fue encontrado sin motor. Algunas otras aeronaves de las que no se tiene registro aparecieron destruidas después de la rebelión. Menos conocido es todavía el paradero de un avión Maximum Safety M-1 que voló para los rebeldes.

Es probable que un Waco 10 de la Sociedad Aeronáutica de Chicago operara fugazmente en el bando escobarista al comienzo de la rebelión, los dueños en Chicago lo reportaron destruido en enero de 1928, y tal vez estuvo ilegalmente en México, luego extrañamente reapareció en mayo de 1929, cuando lo vendieron a un tal Alfonso Sarabia y su desconocido hermano Francisco.

Pese al extensivo uso que ambos bandos dieron a los medios aéreos, casi no hubo combates aire-aire, Roberto Fierro anota en sus memorias que los pilotos estadounidenses preferían pasar el tiempo en los bares de las poblaciones fronterizas, haciendo gala de sus habilidades y alardeando que acabarían con los pilotos mexicanos, pero pocas veces ofrecieron combate cara a cara.

La FAM salió fortalecida de la rebelión. Los últimos 3 “Corsarios” del pedido original cruzaron a México en julio de 1929, volados por los Coroneles Samuel Rojas, Alfredo Lezama y el Mayor David Borga, ya para ese entonces el conflicto había terminado. Los Corsarios se volverían icónicos en la historia aeronáutica mexicana, incluso fueron fabricadas en México bajo la supervisión del Ing. Azcárate, de ahí su nombre “Corsario Azcárate”. La última participación de los Corsarios nacionales en un conflicto armado fue en 1942, en el marco de las patrullas de vigilancia marítima al declararse el estado de guerra con el Eje.
Vought Corsair
Varios pilotos adquirieron fama en el conflicto: Luis Farell fue ascendido a Mayor, llegando a ser Jefe del Estado Mayor Presidencial, el General Elías Calles le obsequió un avión Waco. Roberto Fierro rompió varios récords de velocidad y llegó a ser Jefe de la FAM en varias ocasiones, Alfonso Cruz Rivera también llego a ostentar el puesto, mientras que Pablo Sidar adquiría la categoría de héroe nacional al realizar varios vuelos internacionales de buena voluntad, uno de ellos le costó la vida en 1930.

Gustavo Salinas obtuvo la amnistía y ocupó varios puestos en el escalafón militar, contribuyó organizar la Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana (FAEM) durante la Segunda Guerra Mundial, cuya unidad más representativa, el Escuadrón 201, voló en Filipinas, y fue comandada por Antonio Cárdenas Rodríguez, quien voló forzadamente para los Escobaristas en 1929.


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