sábado, 22 de abril de 2017

La aviación en la Batalla de Berlín. PARTE 4

PARTE 1
PARTE 2
PARTE 3
Una vez más continuando con la reseña aérea de la Batalla de Berlín, publicada originalmente en el Foro Segunda Guerra Mundial por el usuario Emil Dermouth, aunque con un punto de vista predominantemente de la Luftwaffe, pues de las fuentes soviéticas seguro hay poca informacion disponible.

22 de Abril de 1945
El día 22 de abril hubo una crisis en el bunker. El cerco de la ciudad era casi completo en aquellos momentos; al sur las vanguardias rusas se hallaban en el canal de Teltow, al oeste habían ocupado desde el Havel hasta Spandau, al este estaban los carros de combate ante Weissensee, a diez kilómetros del centro de la ciudad. El Ejército 9 estaba cercado al sudeste de Berlín, como había predicho el General Heinrici, y empeñado en una desesperada defensa. En la mañana de ese día Hitler estaba aún tranquilo. Sobre el mediodía recibió informes que le volviendo a la realidad, Hitler se percata que ni Steiner ni Wenck habían cumplido sus órdenes. Hitler sufre una crísis
El coraje de Hitler, según se interpretó en Der Untergang, 2004
Hitler ordena al personal subalterno que salgan de su despacho. Sólo quedan con él Keitel, Jodl, Krebs, Burgdorf y Bormann. Y entonces rompe en un estruendoso y apenas inteligible acceso de cólera. Los que están fuera, tras la puerta, e incluso los cinco hombres que están ante él apenas pueden comprender el diluvio de voces. Sólo sobresalen las palabras: "Traición, mentira, hipocresía, no se puede creer en nadie, nadie me comprende, todos son muy poco para mi, para mis metas, el pueblo, los generales, las SS, todos..." Hitler se desploma sobre el escritorio con una crisis de llanto. Keitel, Jodl, Krebs, Burgdorf y Bormann quedaron mudos de estupor. Pero antes de que los presentes pudieran salir de su asombro, Hitler levantó la cabeza, sacudido todavía por el llanto, dijo "No hay ninguna razón más para seguir, todo se acabó, la guerra está perdida, el nacionalsocialismo y yo personalmente, hemos fracasado." Luego de una pausa continuó: "Quien quiera abandonar Berlín, puede hacerlo." Hitler tomó la determinación de quedarse allí y ya que por motivos de salud no podía luchar, decidió que pondría fin a su vida.

Jodl. Keitel y Bormann le dijeron a Hitler que fuera al sur, donde había unidades intactas, pero se negó. Le dijeron que había que resistir hasta que los anglo-americanos disputaran con los rusos y entonces ganarían la guerra. Hitler se negó a dejar Berlin, pero la situación se calmó un poco.

Anteriormente el Fuhrer criticó a Koller el hecho de que el Me-262s no despegó de su campo en Praga para apoyar a los defensores de Berlín el 22. Koller respondió que la desorganización era total por la reducción del area de combate y los continuos cambios de bases debido al avance del enemigo , la Luftwaffe estaba cercada en bolsillos cada vez más pequeños, rodeados por todos lados por un enemigo mucho más fuerte, todo lo que era humanamente posible para ayudar a Berlín se estaba haciendo.

Ese día la escasez de combustible redujo considerablemente el número de salidas, no llegando a las 450. Algunas unidades del SG 2 fueron transferidas desde Checoslovaquia a las cercanias de Berlin, para ayudar en la lucha contra los blindados rusos, más Ju-87 G y Fw-190 D se sumaron a la batalla.

El KG 76 y el JG 26 fueron requeridos para realizar ataques jabo, aunque fue escaso el número de aparatos que pudieron poner en vuelo. Por su parte los grupos de transporte aún operativos con sus Ju-52, realizaban abundantes idas y venidas al aereopuerto de Berlin-Gatow con suministros de todo tipo, incluso con tropas. El KG 4 transformó sus viejos bombarderos He-111 en aviones de carga ayudando a las unidades de transporte. Era también común ver Ju-290 en misiones de traslado de pasajeros.
El Junkers Ju-52, el principal caballo de carga de la Luftwaffe, en cierta medida es el equivalente del DC-3 norteamericano
Los Jagdgeschwader realizaron pocas salidas, la falta de gasolina era casi total, y el estado general de las unidades era deplorable. Los JG 6, 3 y 77 no salieron o lo hicieron testimonialmente. El JG 301 realizó varias salidas de escolta sin apuntarse ningún derribo. El JG 4 reclamó varios derribos, pero solo se acreditó un Yak-9 derribado sobre Berlin a las 13.00 h. por el Lt. Hans Klaffenbach. Otro yak-9 fue derribado a las 14.44 sobre Berlin-Tegel, este por el Lt. Helmut Laub del JG 27. El JG 400 tras abandonar su base de Brandis todavía pudo anotarse un derribo, el último de este Jadgeschwader y la última victoria del caza cohete Me-163, el Oblt. Franz Woidich se enfrentó a un grupo de bombarderos Lancaster, consiguiendo derribar uno de ellos.
El caza cohete Messerschmitt Me-163 "Komet", era lanzado en vertical contra las formaciones enemigas, las atacaba con sus ametralladoras y al acabarse el combustible regresaba planeando al suelo 
El testimonio del día es un relato del Oblt. Hans-Ulrich Rudel, Gruppekomanndeur del SG 2. Tras su entrevista con Hitler el día 19 estuvo unos días esperando a volver a ser llamado a la cancillería, y realizó alguna salida con unidades del SG 2 trasladadas a Alemania, antes de retornar a sus bases en Checoslovaquia, este es su relato del día 22.

“No es fácil salir de la base, siempre tenemos que llevar un soldado sentado en el guardabarros, para que nos prevenga de los aviones enemigos. A cada rato pasan bramando aviones rusos o americanos, los más desagradables vienen del oeste, los otros del este. Cuando salimos para nuestro raid, continuamente nos esperan a un lado los Amis y al otro los Ruskis. Estamos corriendo baquetas aquí arriba en el propio cielo de nuestra patria. Nuestras viejas Ju-87 son lentas como caracoles y cada misión exige el máximo de todos nosotros. Cuando atacamos el cielo está poblado de aviones enemigos, cuando volvemos a la base nuestra flak nos tiene que limpiar el cielo para poder aterrizar. A menudo los yanquis no nos atacan si ven que volamos hacia el frente del ruso. Lo normal es salir 4 o 5 Ju-87 cazatanques acompañadas por 12 o 14 Fw-190. Solo en los raros casos en los que disponemos de combustible podemos hacer volar el gruppe completo, entonces el enemigo nos supera solo en 1:5. Podemos decir tranquilamente que el pan que comemos nos lo hemos ganado”
Junkers Ju-87 Stuka, bombardero en picada aleman, aquí dotado de cañones de alto poder, especiales para atacar tanques
23 de Abril de 1945
El 23 de abril, Hitler, toma algunas decisiones: reparte el mando, a la vista de que en pocos días el territorio del Reich sería dividido, de la manera siguiente: en la mitad septentrional el gran almirante Dónitz, en la mitad meridional el mariscal Kesselring. Envía a sus más íntimos consejeros militares, Mariscal Keitel y General Jodl, a poner en acción las órdenes de ataque que Steiner y Wenck habían recibido. Horas antes Göring había mandado a Hitler un telegrama que decía lo siguiente:

“Mein Führer:
En vista de la decisión que usted ha tomado de permanecer en la fortaleza de Berlín, ¿está usted de acuerdo en que yo asuma el liderazgo del Reich, con total libertad de acción, tanto interna como externamente, como vuestro sucesor. Si no recibo respuesta hasta las 10 de la noche de hoy, daré por entendido que usted ha perdido la libertad de decisión y por tanto actuaré en beneficio de los intereses de la nación y de nuestro pueblo. Usted sabe cuáles son mis sentimientos hacia usted en estos graves momentos de nuestras vidas. No tengo palabras suficientes para expresarlas. Que Dios le proteja y que a pesar de todo lo traiga pronto aquí.”

Hitler se siente traicionado y despoja a Göring de todos sus títulos y cargos y nombra al General Ritter von Greim como nuevo comandante en jefe de la Luftwaffe, al tiempo que lo asciende a Mariscal. Hitler ordena detener a Göring, Koller y otros jefes de la Luftwaffe, así que en el momento de mayor dificultad de la Luftwaffe, esta se queda con un vacio de poder en sus más altos funcionarios. Como colofón, Hitler nombra de improviso comandante de Berlín al General de Artillería Weidling, jefe del 56° Panzerkorps.

El 23 de abril de 1945, fue nombrado “Knall” Koall Gruppenkommandeur de IV. / JG 3 y Heinz Bär deja la jefatura de la escuela de reactores de Lechfeld para irse con Adolf Galland al JV 44, donde tres días después asumirá el mando del mismo.

Ese día la Luftwaffe comienza la evacuación del aeropuerto miltar de Flugplatz Schönwalde, cerca de Berlín, en Brandeburgo. Con buenas pistas de hormigón, era el hogar de varias unidades del JG 4, JG 6, JG 77, el IV Group/JG301 "Hindenburg" y del Ala de pruebas del Ju-352. La infantería de la Luftwaffe abandonó la base aérea, dejando su defensa a los muchachos y los hombres de edad avanzada de la Volkssturm. Ese día decolaron los últimos vuelos. El Ejército Rojo capturó la base aérea casi sin resistencia al día siguiente.
Junkers Ju-352, era una versión del Ju-52 con mayor capacidad y mayores prestaciones
En previsión del posible cerco de Berlin y del peligro de quedar aislados se habilitó una zona apta para aterrizar aviones en el centro de Berlin. La pista de aterrizaje improvisada estaba en la avenida Unter den Linden Ost West Achse de la puerta de Tor Brandenberger a la Puerta de la Victoria de 1870 a 1871. A partir de entonces comenzó a operar una flota de 15 Ju-52 y varios Storch Fi-156 y Arado Ar-96.

Debido a los cambios organizativos y a la falta de combustible ese día se realizaron pocas salidas, unas 460, y la mayoría de ellas no fueron de combate propiamente dichas.

El KG 200 envió cuatro Ju-188 acompañados por siete Fw-190 contra tropas y vehículos rusos al nordeste de Berlín. El 10.(Pz.)SG 2 consiguió hacer despegar cinco Ju-87 G que acompañados por una docena de Fw-190 atacaron tanques en la zona del Oder, dos Stuka y cuatro Fw-190 no volvieron. El SG 1 y el JG 4 realizaron también ataques jabo en las afueras de Berlin. El KG 51 hizo su última salida, seis Me-262 atacaron formaciones de blindados cerca de Potsdam.
Junkers Ju-188
No hubo gran actividad por parte de las Jagdgeschwaders, aunque se lograron algunos éxitos. El JG 3 se batió con dureza, a pesar de poner en vuelo pocos aparatos, el Hptm. Karl-Heinz Langer del III/JG 3 derribó un Yak-3 cerca de Küstrin y al Lt. Karl-Dieter Hecker se le asignó el derribo de otro Yak-3 a las 15.55 al norte de Berlin. Nuevamente el Hptm. Johannes Kaufmann se apuntó una victoria, un Yak-3 derribado sobre Orainemburg a las 13.40. El JG 11 se enfrentó a bombarderos rusos con fuerte escolta de cazas, anotándose una victoria el Uffz. Karl-Heinz Kabus, un Pe-2 a la altura de Löwenberg. El Fw. Karl Hoett del JG 26 derribó un Spitfire a las 6.15 de la mañana. Algo más activo estuvo el JG 27, por la mañana el Fhr. Hans-Ulrich Flade derribó su primer avión, un Il-2, y por la tarde a las 18.04 h. en combate cerrado con un numeroso grupo de Yak-9, el Uffz. Eberhard Tietz en el espacio de un minuto derribó dos de ellos.

El testimonio del día corresponde a Albert Speer, Ministro de Armamento.

“El 23 de Abril anuncié a uno de los asistentes de Hitler mi deseo de verle, ahora que todo estaba perdido sentía la necesidad de despedirme de él, ya que nuestro último encuentro me produjo un mal recuerdo. No solo era el magnetismo que me inspiraba, sino, que también pesaba la sincera amistad que habíamos tenido. El aeropuerto de Gatow-Berlin estaba muy cerca del frente y podía caer en manos rusas en cualquier momento, así que mi oficial de enlace y yo volamos en un Ju-52 al aeropuerto de pruebas de Rechlin. De allí partían los cazas que combatían contra las tropas soviéticas al sur de Potsdam, el comandante se mostró dispuesto a llevarme a Gatow en un caza de entrenamiento biplaza, en Gatow tendrían preparados dos Storch que nos llevarían al interior de Berlin. Mientras volábamos a Gatow a mil metros de altitud no apreciábamos la magnitud de la batalla de Berlin, solo algunos destellos de artillería y las granjas incendiadas que se consumían lentamente. Es verdad que en la zona oriental de Berlin se veían grandes columnas de humo. Cuando aterrizamos en Gatow, la escuadrilla de cazas siguió volando hacia sus objetivos. El aeropuerto estaba casi desierto. Mis acompañantes y yo subimos a dos Storch y sobrevolamos en vuelo rasante la misma pista que recorrí con Hitler la víspera de su quincuagésimo cumpleaños. Poco antes de la puerta de Brandenburgo, aterrizamos en plena avenida, para asombro de los pocos coches que circulaban, mandamos parar un transporte de la Wehrmacht y nos hicimos conducir a la cancillería. En su despacho, Hitler no mostró la menor emoción, me pareció que estaba vacío, sin vida. Me preguntó por mi opinión sobre Dönitz y comprendí claramente que su interés no era casual, sino que tenía que ver con la elección de su sucesor. Yo manifesté mi impresión positiva e ilustré mis palabras con detalles que sabía que le iban a gustar. Hitler me preguntó de repente: -¿Qué le parece?¿Debo quedarme aquí o irme a Berchtesgaden?-. Mi repuesta fue espontánea, de nuevo me sentí emocionado – Creo que, si no hay más remedio, será mejor que termine su vida de Fuhrer aquí, en la capital, que en su casa de recreo-“

24 de Abril de 1945
El 56° Panzerkorps de Weidling se repliega a la ciudad y comienza con terrible dureza lo que Heinrici y otros habían esperado evitar: la lucha casa por casa en la capital.

Militarmente Berlín no estaba preparada para defenderse. La última línea de defensa estaba en el Oder. Las defensas anticarro y otras similares que habían sido preparadas a la ligera en los barrios periféricos son deficientes y poco aprovechables. La distribución de la ciudad y sus alrededores en ocho zonas de defensa en forma de cuña, con el vértice convergiendo en el centro de la ciudad (mandos A-H) y cuatro círculos concéntricos de barricadas (el más amplio, en las afueras de la ciudad; el «círculo verde» en los barrios extremos a lo largo de canales e impedimentos semejantes; el círculo interior a lo largo de las líneas del tranvía; y el círculo de la ciudadela, llamado núcleo, en la zona de residencia del Gobierno), no era más que un esquema teórico. Nunca existió un frente coordinado, como tampoco un servicio militar de información. Los oficiales de Weidling consiguieron informarse de la marcha de los sucesos por medio del servicio público de teléfonos, que funcionó hasta casi el final: llamaban a conocidos o a cualquier número telefónico y preguntaban si los rusos habían llegado, y, si así era, las fuerzas de que disponían.

El cerco de la ciudad iba estrechándose cada día más y más. El 24 de abril se oía ya el fragor de la lucha callejera en Zehlendorf, Tempelhof y Neukölln. Las bases aéreas de Flugplatz Schönwalde y Tempelhof cayeron en manos soviéticas. El stab/KG 51, I/KG 51 y III/kg 51 fueron disueltos y sus aparatos y pilotos se trasladaron al II/KG 51, en Praga, único Gruppe que perduró hasta el final de la contienda.
A pesar de todo ese día llegaron suministros de combustible a muchas unidades y los grupos de combate realizaron numerosas salidas en un intento por salvar a la capital, ese día la Luftwaffe realizó 728 salidas.

La15. Flieger-División ordenó a sus Jagdgeschwaders JG 2 y JG 27 concentrar sus actividades en el norte-este de Berlín, dependiendo de donde estuviese la punta de lanza del ataque ruso. Los pilotos alemanes tenían orden sólo para atacar objetivos que identificaran con claridad.
La 15. Flieger-División ordenó a varios Bf-109 mantener continuo reconocimiento aéreo de la zona de batalla de las puntas de lanza blindadas rusas en la zona de Berlín. También hubo reconocimiento fotográfico especial para el sur y el sureste de Berlín con Ar-234 A.
Se realizaron numerosos ataques jabo por parte del SG 1, SG 4, JG 26 y JG 27, entre las 15:09 h. y las 16:30 h. diez Bf-109 del JG 27 realizaron ataques a baja cota contra camiones y posiciones antiaéreas en el área de Oranienburg y Bernau, al norte de Berlín. Hubo combates con aviones rusos, y se reclamó una victoria por parte del JG 27, un LaGG-3 que se le adjudicó al Fw. Walter Shainysch. Dos aviones no regresaron.
LaGG-3, uno de los cazas soviéticos que saturaban los cielos berlineses
Las Jagdgeschwaders pelearon ese día de lo lindo, nuevamente volaron sobre Berlin los Ta-152 del JG 301, entre las 8.40 y las 9.00 se enfrentaron a un numeroso grupo de Yak-9, el Obfw. Walter Loos derribó dos Yak-9 y el Obfw. Willi Reschke otros dos. Los Fw-190 del JG 26 entablaron combate a las 8.15 de la mañana con un grupo de Yak-3, reclamaron bastantes derribos, y tres les fueron adjudicados respectivamente al Obfw. Erich Schwarz, Lt. Waldemar Söffing y Fw. Kurt Hein. El JG 11 se enfrentó a los Yak-9, derribando dos de ellos, uno el Fw. Herbert Drübe y otro el Obfw. Hans-Gerd Wennekers. Ese día la mayor proeza la realizó el Obfw Heinz Marquardt del 13./JG 51 que logró que le homologaran el derribo de cuatro Yak-3 en una salida. Como grupo, el III/JG 3 fue el más combativo de ese día, en total se le adjudicó el derribo de 18 aparatos rusos, destacando el Maj. Werner Schroer que logró sus victorias número 111 y 112, un Yak-3 y un Yak-9 respectivamente.

Ese día uno de los mejores pilotos de caza todos los tiempos, Günther Lutzow tras derribar su avión 110 desapareció con su Me-262, el caza y sus restos mortales aún no han sido localizados.

El testimonio de este día es un relato del Fw. Walter Shainysch del JG 27 :

“Son las tres de la tarde del 24 de Abril, nuestro grupo ha conseguido reunir diez BF-109 para un ataque a concentraciones de tropas en el sector de Bernau. Cuatro de los aparatos, incluido el mío, son equipados con contenedores de bombas de fragmentación. Mi querido “Gustav” lleva 100 bombas de fragmentación de 5 libras cada una. Odio los trabajos de bombardeo, nuestras monturas se vuelven lentas y poco manejables llevando estos cacharros. Despegamos con un colchón de nubes que no es muy espeso pero que nos sirve de protección, algunos minutos más tarde emergemos sobre el sector cuatro, donde el cielo esta limpio y hacia el este no se ve ni una nube. Alrededor de nosotros había grupos de 40 o 50 cazas rusos, uno de ellos se lanzó sobre las rotte que estaban más rezagadas. En el aire podía ver unos 300 cazas rusos, un grupo a 500 mts, otro a 900 y otros dos a nuestro nivel, por encima nuestro puede haber uno o dos más. Hacemos una picada vertical atravesando un grupo de Yaks, que se desperdigan al vernos, enderezamos suavemente describiendo una trayectoria que nos lleva a un vuelo rasante sobre una formación de camiones rusos, no espero a ver tanques, solo deseo soltar mi contenedor, oprimo el botón y mi “Gustav” da un buen salto. Las explosiones vuelcan algunos camiones, otros están ardiendo.
La artillería antiaérea rusa vomita fuego por todas partes. Dios mío!, parece que no quede un solo lugar en el cielo que no esté acribillado por ella. Instintivamente me encojo en mi cabina, y siempre en vuelo rasante, viro rápidamente, dirigiendo mis cañones a las baterías antiaéreas. Al ascender veo unos cuantos cazas rusos entablando combate con mis camaradas. La radio solo es una mezcla de gritos y maldiciones. Dos Lavochkin tratan de meterme en un combate cerrado, pero me libro de ellos picando de nuevo. Un Messerschmitt se halla en apuros con un Lavochkin en la cola, lo cojo por sorpresa alcanzándole con varios disparos en la cabina y en el motor. Es mi victoria número doce. Pensando en esa jornada, creo que fue un milagro que ocho aparatos pudiéramos volver a casa.”


miércoles, 19 de abril de 2017

La aviación en la Batalla de Berlín. PARTE 3

PARTE 1
PARTE 2

Continuando aqui con la reseña posteada en el Foro Segunda Guerra Mundial por el usuario Emil Dermouth, del día a día en el teatro aéreo de la Batalla de Berlín, entre las fieras pero insuficientes fuerzas de defensa alemana, y las numerosas fuerzas soviéticas.

19 de Abril de 1945
El 19 de abril a las 09:15 Koniev llamó a su comandante subordinado inmediato y le dijo que si sobrevivía al siguiente ataque, sin haber desalojado a los alemanes de las alturas de Seelow, sería fusilado por cobardía. Cañones antitanque fueron enviados al frente detrás de las líneas rusas apuntando a las espaldas de sus propios camaradas. El ataque se inició, la infantería rusa fue diezmada por las ametralladoras alemanas hasta que se quedaron sin municiones. Cientos de tanques rusos humeaban en las tierras bajas. No menos de 400 alemanes perdieron la vida, junto con 2000 rusos muertos por alemanes y sus propios camaradas.

Manteuffel no tenía más esperanza ante la imposibilidad de obtener más material antitanque, no importaba cuántos rusos mataran, sin reemplazos serían diezmados. Las municiones escaseaban y los pedidos al Cuartel General de armas, municiones, reemplazos, material médico, alimentos y agua, no tenían ya respuesta. Manteuffeel instruyó a sus comandantes a usar su propia iniciativa debido a que ya no era posible coordinar la defensa ni esperar apoyo de ningún tipo. Koniev pensaba lo mismo, pero había perdido 4000 hombres y 300 tanques en un sólo día.

Ese mismo día enormes contingentes de fuerzas soviéticas, con unidades comandadas por comisarios en las espaldas, prestos a disparar contra cualquiera que dejara de avanzar o pretendiera dar media vuelta, lograron sobrepasar Seelow con enormes pérdidas. Pero nuevamente fueron detenidos cuando el General Busse, mandó las únicas fuerzas que podía contar en reserva, el 56 Cuerpo Panzer al mando del General Karl Weidling. Stalin estaba fuera de sí, al no explicarse cómo las fuerzas de Zhukov eran detenidas. Ordenó a Koniev, que estaba haciendo muchos progresos en el sur, rebasando en entre el Niesse y las aguas del Spree, a las diezmadas fuerzas de Schörner, que hiciera girar a sus tanques hacia el norte. En esos momentos la capital estaba a punto de ser encerrada en un movimiento de pinzas.

En la tercera semana de abril, las fuerzas alemanas, luchaban en dos frentes, y sólo tenían dos enclaves en el que poder realizar algo de actividad aérea por separado en el país, el sector de Baviera en el sur y el área alrededor de Schleswig-Holstein en el norte. En reconocimiento de este hecho, el comando Luftwaffe se reestructuró una vez más. Las unidades que aún estaban en funcionamiento en el norte de Alemania, Prusia, Dinamarca, Noruega y Curlandia fueron colocados bajo el mando de Luftflotte Reich al mando del general Stumpff. Las unidades en el sur de Alemania, Hungría, Checoslovaquia y norte de Italia fueron puestos asignadas al Luftflotte 6 bajo el mando del General von Greim. 

Había que parar como sea la avalancha de tropas rusas, así que nuevamente el Kommando Leonidas realizó una “misión de autosacrificio”, consiguió reunir diez aparatos Fw-190 y Bf-109 que fueron lanzados contra los puentes y pontones del Oder y del Niesse. Debido a la saturación del aire por los cazas rusos muchos no llegaron a su fin, y fueron derribados o se inmolaron contra tanques, vehículos o zonas de concentración de tropas.

El KG 76 estaba siendo reconvertido al bombardero a reacción Arado Ar-234, y ya había participado en misiones de bombardeo en batallas como la operación “ Bodenplatte” o el ataque al puente de Remagen, durante el mes de Febrero realiza una media de 20 salidas diarias contra objetivos occidentales, pero el 21 de Marzo su base en Aachem es bombardeada y 10 Ar-234 son destruidos y varios dañados. Al comenzar la batalla de Berlin el III/KG 76 dispone de 11 Ar-234 operacionales y 15 no operativos, además de 31 pilotos. A pesar de centrarse sus operaciones en ataques a lugares de alto interés para los aliados occidentales, como puertos o nudos de ferrocarril, es requerido para ayudar en la defensa de Berlin, y ese día del 19 de Abril realiza un ataque con 6 aparatos armados con bombas de diverso peso contra concentraciones de tropas en el Niesse. El ataque es un éxito, más se trata de una gota de agua en el desierto.

Otro de los prodigios tecnologicos de la Alemania nazi: el bombardero jet Ar234, llegó tarde a la guerra
El I/SG 1 comienza a realizar misiones en sustitución del SG 77, que fue diezmado el día 17 (tuvo 19 bajas en un ataque de los P-51 americanos a su base cuando regresaban tras actuar en Seelow). El SG 4 y el SG 10 continúan dando muestras de gran valor contra un enemigo muy superior.

Los Fw-190 del I/SG 1 no tienen un buen día y sufren cuatro bajas, mientras ellos reclaman solamente el derribo de un Yak-3. 

El dia 19 de Abril la Luftwaffe realiza unas 620 salidas, y los Jagdgeschwaders vuelven a tener un gran trabajo. Otra vez la falta de combustible impide que muchos aparatos puedan despegar y los grupos pequeños dan como resultado una relación de combate de 20:1, con lo que este día no se producen muchos derribos.

El Maj. Werner Schroer del Stab JG 3 derribó ese día un Il-2 y un Yak-3 en el área de Kurstin, con lo que elevó su palmarés a 110. El III/JG 3 trabajó en zona de Seelow donde el Hptm. Karl-Heinz Langer derribó un Il-2. El III/JG 4 como de costumbre cubría el área de Berlin, donde el Lt. Hans Klaffenbach derribó un Yak-3. El JG 77 derribó dos La-5 y el JG-27 de retorno a su base, sobre las siete de la tarde, tuvo un fiero combate con Spitfire, reclamando dos derribos y perdiendo tres aparatos propios.
El destacado caza británico Spitfire también prestó servicio con la Unión Soviética
El testimonio del día corresponde al Obslt. Hans-Ulrich Rudel, Gruppekomanndeur del SG 2 y portador de la más alta condecoración jamás otorgada, las hojas de roble en oro con espadas y brillantes agregadas a la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro. Herido el 7 de Febrero fue ingresado a un hospital de las Waffen-SS en Seelow, donde se le amputó una pierna. Días más tarde Goering ordenó su traslado a un hospital junto al zoo de Berlin. Por cuarta o quinta vez Hitler le prohibió volver a volar, pero a mediados de Abril se volvió a su unidad en Checoslovaquia. El 19 de Abril recibió la orden de presentarse en Berlin, en la Cancillería, Hitler quería verlo. Este es su relato:

“Un telegrama del 19 de Abril me hace volver a la Cancilleria del Reich. Ya no es tan fácil volar desde Checoslovaquia a Berlin, en varios puntos del Reich, casi se tocan los frentes rusos y americano, el cielo está plagado de aviones, pero por desgracia no de los nuestros. A las 23 horas me veo frente al Comandante Supremo, su estado físico no es tan bueno como otras veces, el Coronel Von Below me dice que Hitler apenas ha dormido las últimas semanas. Tras un repaso a la situación general me comenta que tiene pensado unir todos los aviones a chorro bajo un único mando y usarlos para frenar la ofensiva soviética, que yo sería nombrado el comandante de dicha unidad. Rechazo la oferta, argumento que hay mucha gente más preparada que yo, le digo al Führer que yo no entiendo de jets, que solo entiendo de Stukas y que solo soy capaz de comandar algo en lo que yo forme parte de la batalla, y jamás he volado un avión a chorro. El me explica que no desee que vuele, solo que organice los ataques y que si por ello alguien dudara de mi valor lo haría colgar. Vuelvo a rechazar la oferta, esta vez argumento que la Luftwaffe se halla dividida en dos bolsones, que todos los jets tendrían que concentrarse en el bolsón del norte, ya que allí es donde hay pistas de hormigón lo suficientemente grandes para albergar a unos 180 aparatos a chorro, y que la reacción lógica de los angloamericanos sería realizar bombardeos de saturación en esa zona hasta destruir todos los aparatos, que es mejor mantener la dispersión. La reunión termina a la una de la madrugada, no se toma ninguna decisión, un apretón de manos y me despido del Führer, de la prohibición de volar ni me habla, mejor. En mi salida de la cancillería veo como se están realizando los preparativos del cumpleaños de Hitler”

20 de Abril de 1945
Un excelente día soleado amaneció en Berlín el 20 de Abril de 1945. Era un día muy especial, concretamente el 56 cumpleaños de Adolf Hitler. A pesar de ello ni en la Cancillería ni en la ciudad estaban de buen humor. A las 10:51 horas aviones estadounidenses B-17 y británicos Lancaster felicitaron a Hitler lanzando centenares de bombas sobre Berlín. Aquel ataque dejó sin electricidad a Berlín definitivamente y sin suministro a las viviendas, lo que obligó a suspender el sistema de correos y la recogida de basura.
Aviones Lancaster británicos le mandan unos reglaitos al Tío Adolf
Los bombarderos estadounidenses B17 también tienen obsequios para Hitler
Luego de los saludos de rigor, fue convocada una reunión para analizar la situación militar. Keitel, Jodl, Krebs, algunos ayudantes y asistentes, expusieron al Führer la situación. Con prudencia, Jodl y Hans Krebs —este último sucesor de Guderian como Jefe del Estado Mayor del Ejército— dieron a entender que el 9º Ejército estaba prácticamente cercado y Berlín en realidad también, pero le informaron al Führer que al norte de la ciudad, en el flanco sur del 3er Ejército Panzer-SS, Steiner estaba organizando un Grupo de Combate.

En realidad había terminado la primera fase de la Batalla de Berlin, Hundimiento de la línea Oder- Niesse (16 al 19 de Abril), y comenzaba la segunda fase, Ataques a los cinturones de defensa (20 al 25 de Abril).

Después que Zhukov se infiltró hasta los arrabales de Berlín, tras romper las líneas en las Alturas de Seelow, el flanco sur del 3er Ejército Panzer de von Manteuffel quedaba de repente al descubierto. En esta situación el comandante en jefe había dado órdenes a Steiner para que organizara una defensa provisional para proteger el flanco del 3er Ejército Panzer-SS, derrotado en Pomerania y, al recibir la orden de Heinrici, estaba ocupado en reclutar unidades de ataque en Mecklenburg de los restos de otras divisiones y en general de donde buenamente podía. Steiner se dedicó con todas sus fuerzas, con lo poco que realmente disponía de personal, a llevar la orden de Heinrici a buen término, esto es, a cubrir la deficiente retaguardia de Manteuffel por el sur.

Cuando Hitler escuchó sobre el "Grupo de combate Steiner" reaccionó de manera por demás inadecuada. Ordenó que Steiner, no apoyara el 3er Ejército Panzer, sino que atacara en 24 horas en dirección sur desde Oranienburg-Eberswalde- para dividir y destruir las avanzadas de Zhukov y que estableciera contacto con el 3er Ejército Panzer y Berlín. Luego de eso, durante la noche varias veces que el 9º Ejército atacara en dirección sur, y que el 4° Ejército Panzer de Schörner lo hiciera hacia el norte, para formar un nuevo frente. Nadie se atrevía a volverlo a la realidad. Pese a que el "Grupo de combate Steiner", a pesar de los esfuerzos de su jefe no tenía capacidad para realizar un ataque que detuviera a los rusos y el "Ejército Wenck" tampoco podía intentar acudir en ayuda de la capital, puesto que apenas podía defenderse a sí mismo. 

La Luftwaffe recibió grandes reproches por no haber hecho frente a la incursión mañanera de los cuatrimotores aliados. Las reservas de combustible estaban bajo mínimos, y muchos Gruppe ni siquiera tenían para despegar. La poca gasolina que se podía reunir estaba destinada a los ataques destinados a detener a los rusos en su avance tras la ruptura de la línea Oder-Niesse. Aún así se consiguieron realizar unas 600 salidas.

El Komanndo Leonidas del KG 200 tuvo que abandonar su base en Jüterbog debido a la proximidad de las tropas rusas que amenazaban con tomarlo, todos los aviones que pudieron despegar lo abandonaron, excepto 5 destartalados Bf-109 que realizaron el último ataque suicida inmolándose contra los tanques y vehículos rusos que avanzaban hacia su base.

El KG 76 recibía constantes órdenes de atacar las avanzadas rusas que enfilaban ya a las afueras de Berlin. Al disponer solo de ocho Ar-234 en capacidad de volar, el resto de pilotos del Kampfgeschwader, en su desesperación, se ofreció a pilotar los viejos He-111 H que aún disponían, así pues esta curiosa formación, junto con Fw-190 D-9 del III/JG 4 que actuaron de escolta de los He-111, se lanzaron contra los rusos. Todos los Ar-234 volvieron a la base, pero cinco He-111 y tres Fw-190 no regresaron. Por su parte los Fw-190 del III/JG 4 consiguieron abatir cuatro cazas rusos en el área de Berlin, el Lt. Hans Klaffenbach derribó dos Yak-9, el Hptm. Gerhard Strasen un La-5 y el Hptm. Günther Schwanecke un Spitfire.
Heinkel He.111
Los Schalschgeschwader SG 4, SG 10 y SG 1 realizaron salidas con grupos incompletos debido a la falta de combustible, un puñado de Ju-87 G y algunos Fw-190 destruyeron varios tanques rusos a costa de fuertes pérdidas, pero los Fw-190 se trabaron en duros combates con los cazas rusos y consiguieron derribar dos Yak-9 y un Yak 3, aunque los pilotos del SG 1 reclamaron bastantes más.

Para enfrentarse a los cazas rusos y proporcionar algo de alivio a las operaciones Jabo consiguieron despegar varios grupos de los Jagdgeschwader JG 3, JG 11, JG 26, JG 4 y JG 77. Ese día el mejor palmarés lo firmaron los pilotos del JG 3, a los que se les adjudicó el derribo de tres Yak-9, un Yak-3, tres La-5, un Il-2 y un Spitfire, los chicos del JG 26 derribaron dos Spitfire y el Obfw. Hans-Gerd Wennekers del I/JG 11 derribó un Yak-9. Esos fueron los derribos homologados, ya que los reclamos sumaban números más altos.

El testimonio de este día lo obtenemos de un relato del Lt. Richard Franz, piloto del JG 11, el cual comenta:

“Elementos del JG 11 y del JG 4 fueron separados de sus grupos y fueron destinados al aereopuerto civil de Tempelhof. Yo llegué a mediados de Abril y volé un puñado de misiones desde Tempelhof. A partir del 20 de Abril comenzaron a caer sobre el aereopuerto los primeros obuses rusos de largo alcance, y la mayoría de nuestras máquinas estaban tan perforadas por trozos de metralla que no eran dignas de presentarlas al combate. Cuando los rusos empezaron a entrar en las afueras de Berlin, algunos que teníamos familiares civiles en esa zona comenzamos a recibir llamadas telefónicas desde los refugios antiaéreos, para informarnos, por ejemplo, que cuatro tanques rusos estaban frente a su casa o que en la calle tal los rusos estaban instalando una batería de cañones”.


21 de Abril de 1945
En las primeras horas de la mañana del 21 de abril, Steiner recibió la orden estricta de atacar en dirección sur. Pero Steiner no tenía con qué atacar; por el contrario, tenía enormes dificultades para cubrir a duras penas el flanco sur del 3er Ejército Panzer con los pocos hombres que había conseguido reunir en Südmecklenburg, siguiendo las órdenes de Heinrici. Simplemente no podía hacerlo. Lo mismo ocurría con el Ejército 12 de Wenck. Pero, en esos momentos el Ejército 12 existía sólo en el papel; a finales de abril esa fuerza era una realidad, pero demasiado débil e insuficiente. 

La situación se deterioró aún más cuando en la mañana del 21 de abril Berlín fue bombardeada por la artillería soviética de largo alcance. Hitler estaba furioso. Exigió de Koller una explicación sobre la ausencia de la Luftwaffe de la lucha durante el bombardeo de la mañana. Koller volvió a intentar decirle a Hitler que la mayoría de unidades de la Luftwaffe se agotaron y las que quedaron semi-operacionales carecían de suficiente combustible y munición para montar una campaña eficaz. 

Ese dia la Luftfotte 4 (4ª Flota Aérea) desapareció, y lo que quedaba de ella, fue redesignada Luftwaffenkommando 4, y subordinada a la Luftfotte 6.

El 21 de abril las fuerzas soviéticas llegaban a Berlín. Para entonces la Fuerza Aérea Roja operaba desde bases avanzadas levantadas en tramos de las autopistas alemanas. Reparar los tramos de autopista era más rápido y económico que construir nuevas bases o arreglar las capturadas. Los árboles que flanquean las pistas eran excelentes cubiertas para esconder los aviones y la excelente construcción de las autopistas constituían inmejorables pistas de aterrizaje para los cazas soviéticos.

La situación era desesperada y había que agarrarse a un clavo ardiendo, por ello se le ordenó entrar en acción contra los blindados al Panzerfaust Kommando Trebbin. Esta unidad fue creada en la primavera del 45, comandada por el Oberstleutnant Karl-Heinz Dragenscheck , bajo la supervisión del Oberstleutnant Adolf Dickfield. La idea era utilizar un avión entrenador Bucker Bu-181, al cual se le habían instalado 4 lanzacohetes Panzerfaust sobre y bajo las alas, como avión antitanque. Debían de ser pilotados por chicos de las juventudes hitlerianas, con una mínima preparación tenían que volar bajo a unos 150 Km/h y situarse a 100 metros de un blindado antes de disparar los cohetes. No hace falta decir que internarse en un espacio aéreo donde el enemigo goza de total superioridad aérea con un trasto que vuela a 150 Km/h y pilotado por novatos es lo más parecido a un suicidio. Para aumentar las probabilidades de supervivencia se acordó volar solo al amanecer o al anochecer.
Ejemplo de la situacion apremiante del régimen nazi, el Bu-181 era un pequeño avion escuela al que se le adaptaron lanzagranadas de mano "Panzerfaust", para atacar a los tanques enemigos
El Panzerfaust Kommando Trebbin tuvo su bautismo de fuego el 19 de Abril a las 20h20 contra tropas americanas en las cercanías de Tübingen, solo hay datos de que al no encontrar blindados destruyeron algunos camiones. El 21 de Abril nueve de estas máquinas se lanzaron al combate contra los tanques soviéticos en las afueras de Berlin, todos los aviones fueron derribados y solo un piloto sobrevivió.

El JG 301 estaba en pleno proceso de conversión al magnífico caza Focke- Wulf Ta-152, y ese día entró por primera vez en acción en la batalla de Berlin. Se basó en Hagenow, Neustadt y Ludwigslust.
El Ta-152 era la versión mas moderna del popular caza alemán Fw-190
Ese día el Obfw. Josef Keil, futuro as del Ta-152, derribó dos Yak-9 en Berlin, el otro derribo del JG 301 de ese día correspondió al Lt. Rudolf Wurff.

Los Schalschgeschwader SG 4, SG 10 y SG 1 volvieron a realizar algunas salidas con grupos cada vez más incompletos debido a la falta de combustible y a las fuertes bajas de los días anteriores. 

El JG 4 realizó mayormente ataques jabo, pero el III/JG 4 estuvo en misiones de caza libre. Contra formaciones de aviones rusos numéricamente superiores trataban de evitar los cazas, y atacando solo a bombarderos reclamaron varios derribos, pero solo dos les fueron acreditados, ambos al Lt. Hans Kleffenbach, un P-63 y un La-5. 
P63, otro de los modelos estadounidenses usados por los rusos
Pocos staffel del JG 77 consiguieron combustible para despegar, aún así les fueron homologados tres derribos, un Yak-3 al Lt. Karl Kühdorf, un La-5 al Oblt. Kurt Hammel y un Il-2 al Obfw Hans-G. Bartholomai. El JG 27 apenas pudo poner un puñado de aparatos en vuelo, derribando el Fw. Walter Jünkersfeld un Spitfire. El JG 26 fue el más activo y logró que le acreditaran 5 derribos. Los staffel del JG 3 no pudieron despegar ese día por falta de gasolina, y sus pilotos tuvieron tiempo de rendir homenaje a su veterano as el Obfw “Willi” Maximowitz, con 27 victorias homologadas fue derribado y muerto el día anterior en desigual combate contra fuerzas muy superiores.
Un La-5 soviético y un Bf109 aleman traban combate
El testimonio del día corresponde al polémico Oberstleutnant Adolf Dickfield portador de la cruz de caballero con hojas de roble, terminó la guerra con 151 victorias, 136 de ellas homologadas. Fue nombrado en Enero del 45 por Goering como Inspector General de Pilotos de las Juventudes Hitlerianas, y encargado de reclutar jóvenes para el proyecto “Volksjäger”. El 21 de Abril fue nombrado responsable del proyecto “Bucker”.


“El 21 de Abril de 1.945 me hallaba en la base de Goslar junto con el Lt. Bartz y un par de instructores de la Escuela General de Pilotos de Caza. Teniamos 16 Heinkel He-162 y una veintena de cadetes de piloto de las juventudes hitlerianas. Nuestra misión era formar un Geschwader nuevo dotado con He-162 y pilotos reclutados en las juventudes hitlerianas. Muy pronto de madrugada por teléfono me llamó Loerzer del Ministerio del aire del Reich, me habló de la crítica situación de Berlin, y preguntó si mi grupo estaba preparado para entrar en acción. Con sinceridad le comuniqué que era del todo imposible, que no había aún ni la más mínima preparación de los pilotos. Lo entendió perfectamente y me dijo que tras consultar el problema en el ministerio me volvería a llamar. Más tarde decidí junto con Bartz realizar una salida con nuestros He-162, iríamos dirección Berlin, seguro que por allí veríamos muchos aparatos rusos. No llevábamos diez minutos de vuelo cuando vimos un grupo de P-47 americanos a unos 2.000 pies bajo nosotros, con un ligero picado pude colocarme a cola en una buena posición de tiro y mis dos cañones dieron buena cuenta del intruso. Trataba de seguir la caída del P-47 cuando un golpeteo me sobresaltó, me había sorprendido un P-51 salido de no se donde y que perforó mi ala derecha con varios impactos, me largué con un tonel ascendente y gracias a la velocidad de mi montura. Al llegar a la base tenía el mecanismo del tren de aterrizaje dañado por los disparos, así que aterricé sobre la panza. Salí del destrozado aparato solo con unas cuantas contusiones. Más tarde volvió a llamar Loerzer, me ordenó llevar todos los aparatos a la base de Trevemunde, destinar al personal de tierra a un batallón de infantería que se dirigía hacia Berlin y junto con los pilotos reportarme en la base de Friedersdorf, donde me haría cargo de dirigir el proyecto “Bucker”. Antes de partir, temprano el Lt. Bartz realizó una salida, en la cual afirmó haber derribado un P-47, ese fue el segundo derribo y la última salida de un Geschwader que no llegó ni a tener un nombre” 
Jet de combate Heinkel 162

lunes, 17 de abril de 2017

La aviación en la Batalla de Berlín. PARTE 2


Seguimos con el día a día de la batalla aérea en el Berlín de 1945

17 de Abril de 1945
Por la mañana del 17 de Abril, los rusos han roto la línea en algunos puntos y han penetrado unos pocos kilómetros dentro del terreno alemán. Sin embargo la resistencia es feroz y el avance se estanca con grandes pérdidas. Al finalizar el primer infructuoso asalto, los soviéticos sabían lo costoso que sería capturar las alturas de Seelow. El Ejército Rojo perdió 75 tanques, 2250 soldados yacían muertos, 3400 estaban heridos, 12 bombarderos Ilyushin yacían humeando en los alrededores y se encontraban restos de Yaks por doquier. Al terminar el día los rusos solo habían podido penetrar 12 o 13 Km.

Ese día, para apoyar a la artillería soviética, las VVS mandan 800 bombarderos para machacar las líneas alemanas. La Jagdwaffe tendrá un duro trabajo.

Por su parte la Luftwaffe recibía constantes órdenes de actuar contra los puentes y pontones portátiles, además de las concentraciones de tanques y vehículos. El desgaste por el esfuerzo del día anterior, la restructuración de algunos Gruppe y sobre todo, el suministro de gasolina que estaba en su mínima expresión, redujeron las salidas a menos de 600. La falta de combustible era aún más patente en los Kampfgeschwaders, los cuales estaban prácticamente inoperativos. El KG 200 no estaba en disposición de realizar un nuevo ataque Mistel, sin embargo, el Oberstleutenant Heiner Lange vió la oportunidad de realizar la primera misión de combate del Kommando Leonidas.

El Kommando Leonidas se comenzó a gestar el 9 de junio de 1944, cuando Karl Koller anunció que un Gruppe del KG 200 equipado con Focke-Wulf Fw 190 estaba listo para "operaciones totales". 
Fw190
Cada avión llevaría una bomba pesada, y debido a que el peso sería excesivo para las máquinas, estas no podrán llevar suficiente combustible para un vuelo de vuelta, y los pilotos se inmolarían con las máquinas en un ataque suicida. Posteriormente se pensó en utilizar como avión suicida para este Kommando una conversión del Me 328. Se experimentaron problemas en la conversión del Me 328, y la decisión fue tomada para utilizar en su lugar una versión tripulada del V-1 Bomba Volante , el Fieseler Fi 103R (Reichenberg) , sin embargo, nunca entró en funcionamiento.
Este proyecto no llegó a nada, principalmente por la tenaz oposición de Werner Baumbach, Inspector General de los bombarderos, el cual junto con Albert Speer convencieron a Hitler de la aberración de utilizar tácticas suicidas.

Sin embargo se siguió con la captación de pilotos para lo que denominaban "misiones de auto-sacrificio" ( Selbstopfereinsätze ), y más de 70 voluntarios, reclutas en su mayoría jóvenes, se prestaron a firmar una declaración en la que se decía: "Por la presente solicito voluntariamente para ser inscrito en el grupo de suicidas como parte de un bomba volante humana, entendiendo perfectamente que el empleo en esta capacidad supondrá mi propia muerte ".

Parte de estos pilotos fueron al Kommando Leónidas y otros se destinaron al Sonderkommando Elbe. Este último realizó una acción de combate el 7 de Abril de 1.945, como ya se ha comentado en este foro. Sin embargo, a mi entender la acción del Sonderkommando Elbe contra los B-17 no fue una acción suicida, ya que el piloto tenía alguna posibilidad, aunque mínima, de sobrevivir. Por lo tanto las acciones del Kommando Leonidas fueron las únicas acciones suicidas organizadas y planificadas que ejecutó la Luftwaffe en la segunda guerra mundial.

Se realizaron cuatro "misiones totales” por los pilotos del Kommando Leonidas bajo el mando del Oblt. Heiner Lange del 17 de abril hasta el 20 de abril de 1945, usando los aviones que estaban disponibles. La Luftwaffe declaró que el Kommando destruyó diecisiete puentes. Sin embargo, el historiador militar Antony Beevor , al escribir sobre el incidente, cree que este fue exagerado y que sólo el puente del ferrocarril en Küstrin fue definitivamente destruido. Beevor comenta que "treinta y cinco pilotos y aviones era un alto precio a pagar por un éxito limitado y temporal". Las misiones fueron canceladas cuando las fuerzas terrestres soviéticas llegaron a las proximidades de la base aérea de la escuadrilla en Jüterbog.

Este 17 de Abril se realizó el primer ataque, 10 BF 109 modificados se inmolaron contra los pontones portátiles del Oder. La Luftwaffe afirmó haber realizado la misión satisfactoriamente.
Uno de los mejores cazas alemanes de todos los tiempos: el Messerschitt Bf109
Nuevamente los Ju-87stuka y los Fw-190 de los SG 4, SG 10 y SG 77 realizaron heroicas salidas contra las formaciones de tanques y concentraciones de tropas a lo largo de todo el frente, aunque sobre todo actuaron en Seelow. Era fácil elegir un blanco debido a la gran concentración de blindados y vehículos, había hasta atascos, reclamaron la destrucción de muchos de ellos, pero pagaron con la pérdida de siete stuka y cinco Fw-190.

La Jagdwaffe, a pesar del desgaste del día anterior, peleó de lo lindo. El JG 4 que solo pudo salir por la tarde reclamó seis derribos, cinco de ellos en el área del Oder, Hptm. Günther Schwanecke un Il-2, Fhr. Oskar Butenop un Yak-9, Hptm. Johannes Kaufmann un Yak-3, Uffz. Heinz Zummer un Il-2 y el Oblt. Karl- Heinz Messer un Boston, defendiendo su base en Jüterbog el Fw. Fritz Zarske derribó un P-47 americano. El JG 11 agotado y falto de combustible por el día anterior solo pudo poner unos pocos aparatos en el aire, reclamando el Uffz Ludwig Bertram el derribo de un Yak-3. Lo que quedaba del III Gruppe del JG 1 fue disuelto y sus pilotos se unieron al II Gruppe del JG 1 en Lübeck, para proseguir con su adaptación al He-162. El JG 77 actuó en la zona de Seelow contra las grandes formaciones de Il-2 con escolta, derribando tres Il-2, un La-5 y un Yak-9. 
Lavochkin La-5 de la Unión Soviética
Ese día una pequeña formación de B-17 bombardeó Berlin, a su encuentro fue en su Me-262 el gran as de los reactores Hptm. Georg-Peter Eder del JG 7 consiguiendo derribar un cuatrimotor en el Sur de Berlin.
El poderoso jet de combate Messerschmitt Me-262 participa en los esfuerzos contra los bombardeos aliados, a pesar de su infinita superioridad técnica, tuvo poco impacto en el curso de la guerra
El relato del día corresponde al Lt. Manfred Kudell del 8./JG 4 pilotando un Focke-Wulf-190 D 9 “Dora”

“ Entre el 14 y 29 de Abril llegué a volar 29 misiones de combate sobre Berlin y sus alrededores. Volamos tan alto número de misiones que a menudo se realizaban sin una correcta preparación, por lo que muchas veces no se alcanzaban los objetivos deseados. Estas misiones eran a menudo Jabo, vuelos de ataque a tierra, pero también volé un montón de misiones de escolta de Schlachtflieger, protegiendo a los Stuka en el sector Kremmen-Nauen en un intento de frenar el cerco de la capital. Yo deseaba a diario se me asignaran misiones “frei jagd”, pero el día 17 de Abril se me encargó escoltar Stukas cazatanques en los altos de Seelow. No fue un buen día para nuestro grupo, el cielo estaba lleno de cazas rusos, se veían de todos los modelos imaginables y a cualquier altura. Pronto nos enzarzamos en duros combates con gran inferioridad numérica, y nos era imposible proteger adecuadamente a nuestros camaradas, bastante hacía el que podía protegerse a si mismo”

18 de Abril de 1945
El día 18, Koniev envió otra oleada de 50 tanques medianos T-34, que inmediatamente fueron destruidos con cohetes, Stukas, minas y Panzerfausts. La segunda oleada antes de mediodía, trató de seguir el rastro de los anteriores para usar la brecha abierta en el campo de minas. Los cazas soviéticos pudieron mantener a raya a los Stukas, pero la infantería destruyó todos los tanques con cohetes, en poco tiempo 34 tanques humeaban y varios cientos de soldados soviéticos yacían regados por el camino.

Manteuffel sabía que no podría resistor mucho más tiempo al no contar con reservas ni más blindados. La defensa de las alturas de Seelow estaba en manos de los artilleros con los 88 y antitanques de 75mm. El apoyo de la Luftwaffe era crucial en esos momentos pero los cazas eran superados 20 a 1. Las bases aéreas cercanas estaban siendo diezmadas por los bombardeos. Los observadores rusos vieron que había brechas en el sector izquierdo de las defensas alemanas y Koniev decidió lanzar por ahí su siguiente ataque. Manteuffel sabía de las brechas y esa noche ordenó cerrar las aberturas de la línea con cañones 88. El sector derecho apenas contaba con una docena de antitanques de 75mm y una gran abertura en el frente de la línea. Pero, el diminuto general sabía lo que hacía, al momento del ataque podrían girar los cañones cerrando el espacio que además fue totalmente minado. La 5ta División SS-Wiking y la 28 División SS-Wallonien y un gran grupo de fuerzas rezagadas se le unieron llevando varios cañones soviéticos capturados y dos tanques T-34. Además Manteuffel había incorporado a sus fuerzas, artillería pesada de la 11 División Panzergernadier SS-Nordland y de las 23 División SS-Nederland, aunque debido a las pérdidas, las cuatro divisiones combinadas no tenían el poderío ni de una división completamente equipada.

El ataque nocturno fue detenido, pero al amanecer, las fuerzas alemanas, hambrientas, sin dormir, sin reemplazos, recibieron el saludo de una andanada de artillería rusa de 152mm. En 10 minutos, dos 88 y uno de los T-34 fueron destruidos. Donde caía un obús quedaba un cráter de 1 metro de profundidad y 150 metros alrededor del blanco todo quedaba destruido. Después de 30 minutos de fuego artillero aparecieron los tanques que fueron recibidos por la artillería antitanque destruyendo el 30% de las fuerzas rusas. Las líneas alemanas seguían retrocediendo ordenadamente. Voluntarios quedaban armados con Panzerfausts para proteger el repliegue. La mayoría de esos voluntarios eran los heridos, pues sabían que no había medios para ser trasladados a retaguardia y preferían morir peleando que caer en manos de los rusos, quienes no tenían misericordia.

Ese día la Luftwaffe realizó de nuevo un gran esfuerzo, llegaron algunos suministros de gasolina a varias bases, y por ejemplo, el JG 3 que había estado inoperativo pudo entrar en acción. Así pues ese día, se realizaron 720 salidas.

Nuevamente, tratando de parar la marea roja, se desangraron los Schalschgeschwader SG 4, SG 10 y SG 77, el gran número de cazas rusos causó estragos, pero aún así se consiguieron destruir algunos tanques.

Los Jagdgeschwader tuvieron mejores resultados que el día anterior. El JG 3, con sus Bf-109 G y K, se estrenó con cuatro derribos, dos Yak-3 abatidos por el Fw. Willy Maximowitz, un Yak-9 por el Fw. Oskar Bösch y un Boston por el Uffz. Karl-Heinz Pütt. El IV/JG 4 salió de madrugada como escolta de los Stuka, y a las 6.50 h. el Oblt. Karl-Heinz Messer derribó un Yak-3 en Seelow, el resto del JG 4 salió por la tarde, entre las 13.00 y las 13.30 h. el Fw. Ottokar Bente derribó un Mig y un P-47, por su parte el Hptm. Johannes Kaufmann derribó un Il-2, más tarde, entre las 17.30 y las 18.00 h, el III/JG 4 en el área de Bukow derribó dos Yak-3 y un La-5, por acción de los Lt Hans Klaffenbasch y Rudolf Koslowski y del Hptm. Gerhard Strasen. 
Yakovlev Yak-3
El JG 77 se enfrentó a los Il-2 en Seelow, pero debido a la fuerte escolta solo el Lt. Karl Kühdorf pudo derribar uno. Otra vez más fue el JG 11 el Jagdgeschwader que más brilló, participando en feroces combates en todo el frente, se les adjudicó el derribo de 8 Yak-9, un Yak-3 y un Il-2, aunque reclamaron el posible derribo de otros 32 aparatos rusos.
P47 Thunderbolt, otro de los aparatos norteamericanos que prestaron servicio en la Unión Soviética
El testimonio del día corresponde nuevamente a un relato del Uffz. Kartheinz Kabus, del II/JG 11, se le adjudicó el Il-2.

“El dia 18 de madrugada recibimos nuevos suministros de combustible, así todo no pudimos despegar la totalidad de los aparatos, aunque si la mayoría, y se repitió la misma historia de hace dos días. Tras un despegue caótico nos dirigimos hacia el Este donde pronto encontramos una gran formación de Il-2, protegida por numerusísimos cazas, mientras mis camaradas peleaban con la escolta yo pude centrarme en un Il-2 que se había separado de la formación, tuve que disparar gran cantidad de munición, esos malditos Sturmovik son duros de derribar. Pronto fui objeto de la ira de los cazas rusos, y en mis maniobras para eludirlos acabé alejándome de mi grupo, así que opté por volver solo y a baja cota a la base. En el vuelo de regreso tomé un desvío rápido a través de Hermersdorf, a lo lejos podía ver la iglesia y algunas granjas en llamas. Los tanques rusos se colocaron en los caminos que conducían a una aldea próxima, había un gran número de ellos en el camino que conducía a Wulkow. Me acerqué un poco para ver la situación, pero un pesado fuego terrestre me obligó a seguir mi camino. En la noche del 18 de Abril nos mudamos de Strausberg a Berlin-Gatow.”

domingo, 16 de abril de 2017

La aviación en la Batalla de Berlín. PARTE 1

En estos días se cumplen 72 años de la batalla que puso fin a la Segunda Guerra Mundial del Mundo en Europa, cuando los rusos (sí, los rusos y no los norteamericanos) entraron a Berlín y el cabo bigotes se pegó un tiro en la cabeza. A menudo el imaginario colectivo recuerda la Batalla de Berlín (16 de abril al 2 de mayo de 1945), como una sangrienta lucha por tierra, si bien la realidad es que también en el apartado aéreo se luchó fieramente, y en ese campo de batalla participaron por igual soviéticos, alemanes, norteamericanos e ingleses.

Participaron en aquella contienda una gran variedad de aeronaves de diferentes procedencias, asi por ejemplo es bien conocido que los rusos empleaban aviones norteamericanos y británicos, los alemanes hicieron uso de aviones aliados capturados, e incluso los jets de combate se hicieron presentes en la batalla.

Esta y las siguientes entradas que voy a postear no son producto de una investigación, son tomadas del Foro Segunda Guerra Mundial, y fueron subidas ahí por el usuario Emil Dermouth, a quien desde luego, hay que dar el crédito. Él fue posteando los hechos día por día.

16 de Abril de 1945
El 16 de abril a las 04:00, el masivo bombardeo seguido del alumbrado con reflectores, precedió al ataque del Primer Frente Bielorruso en la cabeza de puente de Küstrin. 500 mil granadas de artillería fueron lanzadas sobre las posiciones alemanas. Tres cuerpos de fusileros (9 divisiones) apoyados por un ejército blindado se lanzaron al ataque, pero pronto la ofensiva se detuvo. Stalin estaba furioso indagando sobre lo que estaba ocurriendo. No en vano, el astuto General Heinrici conocía las tácticas rusas. Antes del bombardeo, ordenó replegar las líneas hacia las alturas de Seelow dejando el frente desierto. Cuando el bombardeo comenzó las granadas cayeron en tierra de nadie. 

Luego fue alumbrada con reflectores y lo que encontraron los rusos, fueron minas y monigotes con palos, simulando rifles, que sobresalían de las trincheras. Los rusos siguieron avanzando, hasta que desde las alturas respondieron los alemanes sembrando el caos entre las líneas del Ejército Rojo que trataban de avanzar por la autopista Küstrin-Berlín. La ruta estaba sembrada de cadáveres y ríos de sangre caían sobre las cunetas de las pistas.

El plan de las VVS (Fuerza Aérea Soviética) era sencillo, los grupos de ataque a tierra servirían de ariete del ejército, y los grupos de caza debían de crear tres líneas de defensa aérea para proteger los bombarderos y el avance del ejército rojo, la primera línea sobre terreno alemán, la segunda sobre el frente de batalla, y la tercera en la retaguardia. Para ello pondrían miles de cazas en el cielo.

Este dia la Luftwaffe (Fuerza Aérea Alemana) realizó su mayor esfuerzo con 891 salidas, frente a las casi 9.000 salidas que realizaron los soviéticos, poniendo en el aire más de 7.000 aparatos.

La prioridad del alto mando alemán era la destrucción de los puentes del Oder, ya que era ahí por donde se producían las entradas de las tropas soviéticas. El KG 200 (Kampfgeschwader: Escuadrón de combate) ya había realizado ataques con aviones Ju-88 Mistel a los puentes del Oder los Días 31 de Marzo, 12 y 14 de Abril.
Mistels atacando los puentes del Río Oder, paso obligado de los soviéticos de cara a Berlín
Un Mistel es un Fw-190 o un Bf-109 que se ensambla a la parte superior de un Ju-88 modificado. Los Focke-Wulfs se adjuntan a la parte superior del fuselaje de un Junkers Ju-88 "host" por puntales que también contenían los cables de control para permitir que el piloto del Fw190 pudiera volar la combinación usando sus controles de vuelo. En las versiones de funcionamiento de la Mistel se sustituye la sección de cabina del Ju 88 por una ojiva de carga hueca 7.700 libras - el peso de los explosivos era 3.800 libras. El piloto Fw 190 se acercaría a unos pocos kilómetros del objetivo, soltaría el Ju-88, dirigiéndolo al objetivo y volviendo a la base volando el caza. Se trataron de ataques exitosos, pero la efectividad era muy limitada, ya que la capacidad del Ejército Rojo para repararlos o construir nuevos pontones era asombrosa.
Focke Wulf Fw190, uno de los mejores cazas de la Alemania de Hitler
Este día el KG 200 realizó un ataque con 6 Ju-88 Mistel, acompañados por varios Ju-188, a puentes en el área de Küstrin, y a pesar de la gran oposición aérea, el KG 200 ese día destruyó completamente dos puentes, pírrico éxito, si tenemos en cuenta el sacrificio pagado y la rapidez de reparación que lograban los ingenieros soviéticos.

Contra las inmensas columnas de blindados actuaron ese día formaciones conjuntas de aviones Ju-87G y Fw-190F de los SG 4, SG 10 y SG 77 (Schlachtgeschwader; escuadrón de apoyo cercano). Principalmente combatieron en Seelow, donde destruyeron gran cantidad de blindados, con la pérdida de 9 Stuka y 12 Fw 190.
Junkers Ju87 Stuka, el famoso bombardero en picada aleman, con excelentes capacidades antitanque
Los Jagdgeschwaders (escuadrones de caza) tuvieron un día muy agitado, en su mayoría realizaron salidas de “caza libre”, otra cosa no se podía hacer sobre un cielo en el que la desventaja era de diez a uno.

Por ejemplo, los Fw 190 D del JG 4 derribaron un P-39 en Küstrin, un Jak-9 en Seelow y un P-51 defendiendo su base. El JG 6, con sus Fw-190 A y D reclamó el derribo de tres Il-2, dos Jak-9, tres La-5, dos Jak-3, un La-7 y un P-39. Dos pilotos del JG 51, con Bf-109 G realizaron “doblete”, el Fhj.Ofw. Heinz Marquardt reclamó dos Jak-3, y el Uffz. Heinz Radlauer reclamó un Jak-3 y un Pe-2. Los chicos del JG 77 tuvieron también un buen dia, montando Bf-109 G y K reclamaron el derribo de cinco Boston, tres La-5, tres Il-2 y tres Jak-3. 
Cazas P39 (arriba) y P51 (abajo) fabricados por Estados Unidos y operados por la Unión Soviética
Lavochkin La-7, uno de los cazas mas numerosos en la fuerza aérea rusa
Douglas A20 Boston, empleado por los sovieticos
Yakovlev Yak-9
El JG 1 en pleno proceso de transición al jet He-162 también entró en acción, parte de su III Gruppe, aún con Bf-109 K fue lanzado a la batalla, donde reclamó 25 derribos, dieciseis Jak-9, siete Il-2, un B-25 y un P-39. Pero sin duda ese fue el día del JG 11, pilotando mayormente Fw-190 A, aunque el Stab disponía de Fw-190 D, reclamaron 26 derribos. 
Bombardero B25 de la Unión Soviética, hecho con cariño en Estados Unidos, cuando ambas potencias colaboraban
Unos pocos pilotos llenaron un score impresionante, así pues el Fw. Paul Berndt reclamó el derribo de tres Boston y un Pe-2, el Oblt. Helmut Ziegenhagen derribó tres Pe-2, el Hptm. Karl Leonhard dos Pe-2 y un Boston, el Oblt Richard Franz dos Pe-2 y el Fw. Karl Becker dos Jak-9, además el resto de pilotos derribaron seis Pe-2, cuatro Boston, un Il-2 y un Jak-3.
Petlyakov Pe-2, bombardero usado habitualmente por los rusos para castigar Berlin
Como testimonio del día 16 pondré un relato de un piloto de Fw-190 A del II Gruppe del Jagdgeschwader 11, el Uffz. Kartheinz Kabus. 

“El 16 de Abril de 1.945, temprano por la mañana nos despertamos con el atronador ruido que procedía del este, no era algo que no hubiéramos oído antes. Lo que en días anteriores era algo esporádico, ahora aumentaba de intensidad y se hizo cada vez más fuerte. Era la artillería rusa, estableciendo un aluvión de ferocidad indecible, como un precursor del asalto final a Berlín.

Dos días antes habíamos visto pasar sobre nuestra base varias combinaciones de Ju-88 Mistel con el objetivo de destruir los puentes del Oder, parece ser que no bastó para detener a los ivanes.

Se nos ordenó ir pronto a la cabina de mando, y no pasó mucho tiempo antes de que estuviéramos en el aire. La mayoría de los pilotos salimos en misión frei jagd (caza libre), con la única instrucción de que a nuestro regreso el piloto se quede en cabina mientras se reposta gasolina y munición para salir de nuevo.

La manera de despegar defería considerablemente de nuestra práctica habitual, los Staffel (equivalente aleman para "escuadrón") se colocaron en el perímetro del campo, y a la señal de las bengalas iban despegando. El primer Staffel estaba rugiendo a través del campo en nuestro área de dispersión, mientras que el segundo Staffel levantaba mucho polvo y suciedad, ya que despegó hacia nosotros. Luego fue nuestro turno, nuestras carreras de despegue se hicieron en dirección noreste, la visibilidad era casi nula debido al polvo y a los gases que inundaban el campo de aviación. El hecho de que no se registrara ningún accidente en el despegue puede considerarse un milagro.

El Staffel formó rápidamente y pronto nos encontramos con máquinas del Jagdgeschwader, entre los que presumiblemente estaba la Gruppenkommandeur. No pasó mucho tiempo hasta divisar una gran formación de bombarderos bimotores Boston, con escolta de cazas Jak-3 y Jak-9. Nos dirigimos hacia ellos, y rápidamente soltaron sus cargas y viraron hacia el este. Con una curvada alrededor de su rumbo ganamos su popa y a una altura de 2.500 metros, en un lugar al norte de Letschin los objetivos fueron seleccionados y nos preparamos para atacar, no había órdenes. Abrí desde corta distancia y ví como un Boston comenzaba a escupir humo negro mientras se alejaba fuera de control. La escolta de cazas Jak era muy agresiva y no pude realizar más pasadas efectivas sobre la formación, a pesar de realizar numerosos disparos. Con los cargadores vacios dimos media vuelta y volvimos a la base. Por la tarde estábamos de nuevo en vuelo, en pequeñas formaciones de schwarm y rotte. De nuevo al norte de Letschin nos encontramos con máquinas rusas, esta vez Il-2 con fuerte escolta, nuevamente tuve oportunidad de derribar un aparato ruso y regresar de manera segura.”

viernes, 14 de abril de 2017

Timothy Zahn. THRAWN. Reseña

Han sido meses especialmente emocionantes para los fanáticos de Star Wars. Desde el estreno de Rogue One y el regreso de Darth Vader, hasta la SW Celebration de este año, que ha visto pasar a muchos de los actores de las tres trilogías y series de TV para conmemorar el 40 aniversario de la saga, y hoy alcanzará su clímax cuando en unas horas se estrene el primer trailer para el Episodio VIII: The Ocho, es decir, The Last Jedi.
Pero en estos primeros meses del año han aparecido otras novedades en otros medios, y entre ellos destaca lo que la serie Rebels ha hecho: trajo al viejo Ben Kenobi, le dio un final decente a Darth Maul (ya era justo y necesario), y especialmente, ha traido del averno de la Fuerza al mismísimo Gran Almirante Thrawn para patear traseros rebeldes.

Para quienes no lo conozcan, Thrawn fue un antagonista desarrollado para la trilogía de novelas de Timothy Zahn que contaban los años posteriores a la batalla de Endor (Heir to the Empire, Dark Force Rising, y The Last Command), contaban con el apoyo oficial de George Lucas y se les consideraba como la secuela que nunca vería la luz en los cines, también se les señala como las novelas que hicieron renacer el interés por Star Wars y lanzaron el Universo Expandido. 
En ellas un misterioso Gran Almirante, de color azul y ojos rojos, regresaría de las Regiones Desconocidas de la Galaxia, para unificar los remanentes imperiales y poner a la República de rodillas.

El misterioso, carismático y metódico Gran Almirante Thrawn siempre iba dos o más pasos adelante de sus enemigos, especialmente porque los estudiaba mediante sus manifestaciones artísticas: solía revisar sus obras de arte, música, pinturas, etc, y lograba entender su psicología, esto le ayudaba para crear la estrategia perfecta. En años subsecuentes Zahn explicaría más detalles de los orígenes del Thrawn en historias como Outbound Flight y Mist Encounter, o bien lo que pasó despues de su muerte, en la duología de La Mano de Thrawn.

Con la compra en 2012 de Lucasfilm por Disney, todo el Universo Expandido fue echado por tierra, si bien poco a poco algunos elementos han ido resurgiendo y se han integrado discretamente al nuevo canon, Un gran fanático del Universo Expandido es Dave Filoni, director de las series de TV Clone Wars y Rebels, quien el año pasado anunció con bombo y platillo la aparición de Thrawn como el antagonista principal de la tercera temporada de Rebels. Le han dado un buen tratamiento al cara azul, especialmente en el apartado musical, pero bueno, eso lo dejo para otras entradas, paralelamente a aquel anuncio, se dio a conocer también que una novela estaba en planes, y escrita desde luego, por el único capaz de entender a Thrawn, su creador Timothy Zahn, quien se une así a la nueva legión de escritores de Star Wars.
Timothy Zahn
La novela acaba de salir hace un par de días, titulada simplemente Thrawn, nos narra desde el primer contacto del alienígena azul con el Imperio, hasta justo antes de su aparición en la temporada 3 de la serie de monitos rebeldes.
Zahn declaró que si bien iba a tomar elementos de sus antiguas novelas, éstos no iban a ser tan obvios, sin embargo, para alegría de todos los fanáticos de Thrawn, los dos primeros capítulos de la novela, lo que narran el primer encuentro de Thrawn con oficiales del Imperio, son básicamente similares a la historia corta Mist Encounter, y eso significa que vuelven al canon personajes como Vos Parck, Mosh Barris o el Mayor Wyan. La nave de éstos, el Strikefast, también es cánon, aunque no su propósito original: capturar al pirata Booster Terrik.
Thrawn y Vos Parck se conocen por primera vez, tanto en el antiguo canon como en la nueva continuidad
De ahí, Zahn nos lleva a conocer a 2 personajes fundamentales en la novela, el joven cadete Eli Vanto, cuyo punto de vista domina la narrativa. Vanto está entre el grupo original que se encuentra con Thrawn y las circunstancias lo van obligando a permanecer junto a él como agregado y traductor, pues conoce la lengua de Thrawn, el Sy Bisti (otro elemento que regresa del universo expandido), además Vanto conoce algunas leyendas sobre la especie de Thrawn, los Chiss, con lo cual se confirma también esto en el nuevo cánon, igualmente el nombre original de Thrawn es inscrito en la nueva continuidad: Mitth'raw'nuruodo.
Pero volviendo a Eli Vanto, su función de traductor es prestada de Jorj Car'das, quien lo hacía en la antigua continuidad, también a Vanto se le agregan elementos del querido Capitán Pellaeon, quien en las novelas originales acompañaba a Thrawn como asesor militar.

El otro gran personaje de la novela es ya conocido al menos por las nuevas generaciones que estén siguiendo a los monitos de Rebels: la Gobernadora de Lothal, Arihnda Pryce. Aquí conoceremos algo de sus orígenes y su ascenso dentro de la sociedad imperial, eventualmente compartirá objetivos con el Thrawn, de ahí que en la serie de TV es ella quien solicita la presencia de Thrawn para combatir a los rebeldes.
Thrawn y Pryce
En cuanto a la trama, veremos a Thrawn y Vanto a lo largo de su periplo por los rangos de la Marina Imperial, desde el primer contacto con el Emperador hasta su meteórica carrera sobrepasando a sus oficiales superiores. Thrawn empieza como un simple cadete en la Academia Imperial para un adiestramiento intensivo, pero luego lo veremos como Teniente, Capitán, Comodoro, Almirante, y finalmente Gran Almirante de la Séptima Flota.

Cada ascenso de Thrawn está ligado a alguna victoria poco ortodoxa contra rebeldes, piratas o agitadores que dan dolores de cabeza al Imperio, y si bien éstas escaramuzas a veces resultan irrelevantes, nos sirven para conocer la aguda mente del chiss, lo veremos anticiparse una y otra vez a sus adversarios y disfrutaremos algunos reveses en las subtramas, desde luego, es entretenido como lector tratar de adivinar esos reveses antes de que ocurran, yo tuve suerte de predecir algunos de esos pequeños giros, aunque algunos otros me tomaron por sorpresa.

Naturalmente, el genio del protagonista solo puede mostrarse en todo su potencial si el antagonista es igual de bueno, y en este caso, Thrawn y Vanto descubren entre las sombras un patrón de comportamiento, un enemigo oculto al que sólo conocen por su nombre clave: Nightswan, el cisne de la noche. Nightswan prueba ser un enemigo digno de Thrawn.

Al final la historia nos coloca, como ya comenté, justo antes de la serie Rebels, de la que he visto poco.

Referencias al antiguo y nuevo canon. A diferencia de otros autores, Zahn no suele retacar el libro de referencias nada más porque sí, nos mencionará a Anakin Sywalker implicando que el Jedi conoció previamente a Thrawn, Tarkin también hace su aparición en el libro, primero como una figura entre las sombras, pero finalmente toma parte activa en la trama. Destaca también una mención a la reina pirata Q'anah, vencida por Tarkin en su nivela homónima de James Luceno.

Como también señalé anteriormente, Timothy Zahn recupera la historia del primer encuentro de Thrawn con el Imperio, aunque hay algunos cambios inherentes al desarrollo de Star Wars desde aquellos años, y especialmente, un cambio en las intenciones de Thrawn, quien no solamente se encuentra exiliado, sino que en realidad tiene por propósito evaluar las capacidades del Imperio contra las amenazas que subyacen en las Regiones Desconocidas. Thrawn señala que hay cosas peores que el Imperio allá afuera, y si bien nunca nos dicen nada al respecto, en esta nueva continuidad implica sutilmente a la Primera Orden de la nueva trilogía.

Para ello se confirma que Thrawn ha estado mapeando las Regiones Desconocidas para el Emperador (ya mencionado en Aftermath: Empire's End), pero Thrawn se guarda celosamente la ubicación del espacio Chiss.

Entre otros regresos menos comentados, están las corvetas imperiales clase Raider, que además van a aparecer en el nuevo videojuego Battlefront II.
Los cazas buitre (Vulture Droid) de la antigua Federación de Comercio y los cazas V19 de la antigua República aparecen junto a los buzz droids, reliquias todos de la Guerra de los Clones, y es que tanto Nightswan como Thrawn comparten un interés por aquel convulso periodo de la historia galáctica.
Otra cosa a agradecer, y que Disney no ha tomado en cuenta en pos de lo políticamente correcto, es que a Timothy Zahn no le tiembla la mano al retratar a la sociedad imperial como xenófoba, tanto para los no humanos como Thrawn, como para aquellos que vienen de los planetas del borde Exterior, como Vanto. Es notable el centralismo burocrático en Coruscant.

Sobre este racismo imperial hay un chiste recurrente en la novela y es que a menudo Thrawn es confundido con un pantorano, como si fuera un insulto, esta raza aparece brevemente a modo de cameo en el Episodio III, donde son interpretados por Katie y George Lucas himself.
En cuanto a las conexiones con Rebels, Thrawn señala en la serie de TV que su nombramiento como Gran Almirante fue debido a su acción en la Batalla de Batonn, a lo que el Agente Kallus (Mattingly, quítese esas patillas!!!) le reprocha que en dicha batalla las bajas civiles fueron mayores a las de rebeldes, pues bueno, en la novela conoceremos ese enfrentamiento y sabremos el porqué de las numerosas bajas. Veremos también como Arihnda Pryce se hace con la gubernatura de Lothal y cómo empieza a tener dolores de cabeza por cierta banda de rebeldes. 

Otro personaje que tiene protagonismo es el Coronel Wullf Yularen, de la Oficina de Seguridad Imperial, ISB, asuntos internos, pues. Yularen y Thrawn tienen una buena relación durante la serie de TV, y en el libro vamos a ver cómo empezó esa relación.
No está demás decir que a Yularen ya lo hemos visto en muchas eras de la saga: era un almirante en la flota comandada por Anakin Skywalker, y al final lo vemos sentado en la reunion de oficiales a bordo de la Estrella de la Muerte.

Precisamente, sobre la Estrella de la Muerte, tanto a Nightswan como a Thrawn les llama la atención el extraño flujo de metales, especialmente el doonium (otro elemento del universo expandido), hacia un proyecto imperial desconocido, en un lugar desconocido. Al final del libro el mismo Thrawn le planta cara al Emperador y lo cuestiona, así sin más, sobre la Estrella de la Muerte, algo que sin duda sorprende a Palpy. Es claro que el mayor genio militar del Imperio logra deducir la naturaleza del gran proyecto secreto imperial. Thrawn sin embargo, considera que la Estrella de la Muerte es un desperdicio de recursos.

Pues bueno, una excelente novela para el fanático del personaje, y también para los de Rebels, vale la pena la lectura aunque por momentos es lenta.
Finalmente, señalaré que al final, muy al final, y para beneplácito de los fanáticos del Universo Expandido, un segundo Chiss vuelve a ser canon...